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Una historia de mi diario 03/12/2023


Abro la ventana a las 7:30 am y veo un paisaje blanco, ha nevado durante la noche.

Le despierto a mi hija para mirar el mismo paisaje, ella sale disparada para vestirse y salir a jugar en la nieve.


El jueves me escribió el abogado, me dice que me enviará los papeles para firmar para la propiedad que finalmente puede pasar a la fase final de compra, lo leo y no lo creo porque estoy en esa faena desde Julio.


Muchos clientes estos días, necesito un descanso me digo, pero estoy haciendo una gran compra, me da la impresión que no me puedo dar ese lujo, al trabajar independientemente, los días de vacaciones no gano.


Y cuesta mucho ganar dinero, cuesta mucho ahorrar con el costo de vida que ha subido tanto postpandemia. Estos días entiendo mejor por qué tantas mujeres deciden permanecer en su matrimonio.


Si era una de mis clientas, me hubiera dicho. “Existe un sufrimiento no saludable cuando te quedas en el estatus quo de donde ya no deseas permanecer, y el otro sufrimiento saludable, cuando empiezas a efectuar cambios, lo cual no significa que dejes de sufrir, pero será un tipo de sufrimiento diferente, que traerá otros frutos”.


Yo he cambiado la seguridad de una relación acabada con doble ingreso, por la soltería de sobre trabajar, pero voy saliendo, voy remando hacia aguas más calmas, si es que existe esa utopía.


Mañana no iré al trabajo, podré trabajar desde casa porque mi oficina está siendo reparada.


Me ha llegado una multa de 60 libras por correo por demorarme en salir de un estacionamiento 14 minutos. Tenía 3 libras en el bolsillo para pagar 2 horas de estacionamiento, pero por esas cosas solo introduje 2 monedas cuando apreté el botón verde y adquirí una hora de estacionamiento ahorrándome una libra en el bolsillo. Ahora debo pagar 60 como multa, al abrir el sobre me arruinó el sábado.


Un desaparecido ha reaparecido, y no sé si le abro la puerta. En la adultez ya no le abres las puertas al amor de par en par. He estado tan bien sola que me cuesta abrirme a esa vulnerabilidad de nuevo, su hijo, mi hija, ensamblar (?). Pero se manifiesta esa parte misteriosa de la vida en la que no estás buscando algo, y ese algo que no buscas aparece, y te preguntas si lo tomas o pasas de largo, estoy en ese debate, mi soltería es cómoda, pero tengo mis días de soledad.


Me manda tantas fotos que creo que no sabe que tengo National Geographic.


Para qué quiero un hombre me pregunto en estos días de baja libido.


Domingo me toca pasarla sola, mi hija estará con su padre. A veces escojo dormir, pero dormir demasiado me da dolor de cabeza.


El invierno ha llegado, aunque el calendario diga que no, la poca luz solar me desgana. Cuando charlo con mi madre, ella se queja del calor insoportable que también la desgana, nadie es feliz en donde está.


Miro mis botas, las miro de nuevo, me las voy a colocar con mi saco caliente, y maquillada muy bien iré a caminar en la nieve hasta encontrar algún pub abierto donde voy a almorzar lo que tengan en el menú cerca de la chimenea. Aquí los hombres no se te acercan en los pubs, tienen miedo de que los acuses de acoso.


Creo que ya no estoy en la premenopausia, he ingresado a la menopausia, qué bajoneo.

Si sigo así tendré que pedir terapia hormonal o poner canciones de Sandro.


(La menopausia nos afecta a todas independientemente de la profesión)



Sobre la Autora: Doraliz Aranda es Consejera Psicológica y Miembro Registrado Acreditado del British Association of Counselling and Psychotherapy (BACP). Trabaja de forma presencial y online desde Derby Inglaterra. Conoce más visitando www.doralizaranda.com



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