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La vida con un antidepresivo

  • 29 abr 2019
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 6 feb


Los antidepresivos son recetados por los siquiatras y otros doctores calificados, no son pastillas mágicas, ni para sonrisas duraderas, pero ayudan a mejorar y aquí explico cómo.

Su función es la de efectuar cambios en la neuroquímica cerebral que influyen en la depresión y allí hablamos más específicamente de los neurotransmisores.

La serotonina es como una especie de rockstar en el grupo de los neurotransmisores, su función es tan variada ya que tiene mucho con ver con nuestro apetito, sueño, humor, estabilidad emocional hasta se la asocia con la salud de los huesos, por ello su función es muy amplia en el organismo.

Pero la serotonina es solo uno de los tantos neurotransmisores positivos que necesitamos en el cerebro para sentirnos bien. También están otros como la dopamina, oxitocina, GABA, glutamato, endorfinas, noradrenalina y otros.

Existen varios grupos de antidepresivos que ayudan con los neurotransmisores, los más populares hoy en día son los Inhibidores Selectivos de Recaptación de la Serotonina (SSRI) como el Citalopram y el Prozac (Fluoxitine).

Tambien están los antidepresivos cíclicos, como la “Desipramina (Norpramin), Nortriptilina (Pamelor), Protriptilina (Vivactil), Imipramina (Tofranil). Este grupo provee dos neurotransmisores: la serotonina y la norepinefrina”[i], y son además sedativos, es decir, si lo tomas a la noche, te inducen al sueño.

Existe una tercera categoría de antidepresivos que fueron los primeros en ser lanzados al mercado, los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO), pero tienen controversia, ya que generan severos efectos secundarios. “Con ellos tienes algunas restricciones de alimentación y utilización de otros medicamentos, debido a sus efectos secundarios. Pero este grupo de antidepresivos actúa sobre la noradrenalina, serotonina y dopamina del cerebro.”[ii] Aquí ingresan medicamentos como: Isocarboxazida (Marplan), Fenelzina (Nardil), Selegilina (Emsam),Tranilcipromina (Parnate)

Es común que te cambien de antidepresivo, hasta encontrar el que se ajuste a tu organismo, o cuyo efecto positivo justifique los efectos secundarios.


Tu ADN juega un papel también para la absorción del medicamento y a la vez tu buena salud intestinal.

Un antidepresivo toma de 2 a 4 semanas para llegar a tu cerebro y comenzar los efectos.

Al principio puedes experimentar algunos síntomas como diarrea, pequeños temblores, y si no son muy fuertes, debes continuar con la pastilla hasta que tu organismo se acostumbre. Si no, debes volver al doctor y te los puede cambiar por otro. Esto es muy común.

Sin embargo estos antidepresivos solo proveen algunos neurotransmisores y como he mencionado antes, necesitamos de varios otros para sentirnos bien.

Por ello, si tu doctor te aconseja tomar antidepresivo, sería conveniente seguir su consejo.

A veces la depresión es biológica, el cuerpo sufre una variación en sus niveles de neurotransmisores debido a otra enfermedad paralela, como es el caso un cáncer, fibromialgia, trastornos neurológicos, o como consecuencia del efecto colateral de otra medicación.

Cualquier tipo de problemas en tu salud mental hace que las neuronas mueran. Las neuronas son como manitas abiertas con dedos, también parecidas a ramitas de un árbol.


Un desafío en tu salud mental hace que esas ramitas queden podadas debido al gran cambio químico que generan los neurotrasmisores de estrés, que produce un desbalance con los neurotransmisores asociados con bienestar y toma tiempo para que este proceso se regenere en el cerebro.

Por eso no se trata de decirle a alguien, “piensa positivo”, “soltálo”, “relájate”, porque existe un problema serio ocurriendo en su cerebro a nivel físico, no hay comunicación neuronal en el nivel requerido. Por ello esa persona no tiene hambre, o tiene demasiada hambre, está aturdido, no puede conciliar el sueño, o está agitado. En síntesis, pierde la capacidad de autogestión de su organismo.

Pero una pastilla no puede obrar milagros si no controlas tus niveles de preocupación, debes aprender a gestionar las situaciones de tu vida como el estrés laboral permanente, las irritaciones constantes que llegan de nuestro círculo íntimo, los quebrantos financieros, el cuidar de un pariente enfermo por largo tiempo, ya que emitimos hormonas de estrés, que en el cerebro se convierten en neurotransmisores de estrés como la epinefrina o norepinefrina.

Por ello, así como nuestros pensamientos negativos pueden destruir nuestra sinapsis, los pensamientos más asertivos y reales, también pueden producir cambios en nuestras conexiones neuronales y hacernos sentir mejor con el tiempo.

Pero ese pensamiento positivo no surge como arte de magia.

Tener soporte social es fundamental ante cualquier problema de salud mental, contar con personas con quienes hablar y en quienes confiar.

Recibir ayuda psicológica a tiempo puede salvarte la vida y el hígado, que debe procesar pastillas.

Un diagnostico psicológico y también intervención psiquiátrica adecuada puede cambiarte la vida por supuesto. Aunque en muchas ocasiones cuando el estado de ánimo bajo es debido a una situación de la vida que lo está causando, como un divorcio, una vez que la situación se despeja, el bienestar también retorna.


Las pastillas pueden servir de apoyo para gestionar crisis difíciles. Pero una condición que afecta tu salud mental no es una sentencia de desdicha para siempre.

Es bueno tomar un antidepresivo por un tiempo, cuando lo necesitas. Ellas vendrán con efectos secundarios, por ello también hay que aprender a apoyarse en otras técnicas que ayudan a sentirse mejor en el largo plazo.


Y todo esto se debe conversar detalladamente con el médico que lo receta, antes de ingerir cualquier medicación.


(Si desean información más específica sobre antidepresivos, por favor visiten los links de las fuentes que indico abajo)

Fuentes

[i] Antidepresivos tricíclicos y antidepresivos tetracíclicos. (2019). Mayo Clinic. Recuperar de: https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/depression/in-depth/antidepressants/art-20046983

[ii] Inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO). (2019). Mayo Clinic website. Recuperar de https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/depression/in-depth/maois/art-20043992

Sobre la Autora: #DoralizAranda escribe desde Derby Inglaterra. Ella escribe sobre salud mental y emocional en la vida y en el trabajo. Su audiolibro "La Llave para salir de tu prisión mental de estrés, ansiedad o depresión", podría darte las claves para una saludable vida mental y emocional, desde la perspectiva de una paciente recuperada . Visita www.doralizaranda.com

 
 
 

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