Cómo superar los ataques de pánico efectivamente y sentirse bien de nuevo. (Parte 5)


Ahora tu organismo está produciendo las hormonas de estrés: adrenalina (epinefrina), noradrenalina (norepinefrina) y cortisol.

Sientes una carga de energía como para salir corriendo, o quieres irte al baño. Tu corazón ahora late más rápido, tus músculos se tensan y tu respiración se acelera, ese es el efecto de la adrenalina. También ésta hormona dilata tus pupilas para que puedas ver tu camino más lejos, ¡hasta en la noche!

Pero demasiada adrenalina de golpe, te puede dar visión borrosa e interfiere con tu sentido auditivo, de allí que parece que todo se vuelve en cámara lenta y los sonidos se amplifican, lo cual en sí resulta aterrador. Pero en realidad la adrenalina te está ayudando a ver y escuchar todo con más detalle, para detectar el peligro que has comunicado a la amígdala, que sigue sonando la alarma, puesto que le has dicho que hay un peligro al asecho.

La noradrenalina es también otra hormona de estrés que nos prepara para la huida o el combate. Abre los conductos de aire en los pulmones (de allí que respiramos aire demás), envía sangre a órganos vitales como el cerebro y el corazón en donde los latidos se vuelven más acelerados y afecta los vasos sanguíneos de algunos órganos no esenciales para éste caso, de modo a que el flujo sanguíneo se concentra en las partes que ahora son importantes, como las piernas y los brazos, para ayudarte a combatir o huir.

Esto hace que el cuerpo se vuelva más ágil y liviano para enfrentar una situación desafiante.

En cuanto a la sensación de falta de aire, me detengo aquí para explicar algo importante.

El hiperventilar que significa respirar en exceso, otorga una sensación física similar a la falta de oxígeno. El cerebro interpreta al exceso de aire del mismo modo que interpreta su falta.

Por ello durante la crisis, no nos damos cuenta que estamos en realidad respirando en exceso y continuamos buscando más bocanadas de aire, lo cual genera mareo, por el desequilibrio de gases en el pulmón, dióxido de carbono y oxígeno.

De allí que durante la crisis de pánico hay que respirar más lento, pausado, más suave, sobre todo al exhalar.

Al inhalar puedes ir contando 1-2-3-4-5, atajar el aire contando 1-2-3, y de nuevo exhalar contando 1-2-3-4-5, parar 1-2-3 y repetir todo el proceso de nuevo contando, para ir desacelerando el mecanismo de hiperventilación, y equilibrar los niveles de gases nuevamente, ya que recordemos que los conductos de aire del pulmón están más abiertos, gracias al efecto de la noradrenalina como mencioné anteriormente.

Por ahora ya no recomiendan utilizar la bolsa de papel sobre la boca durante la hiperventilación, para dejar de hiperventilar. Simplemente tienes que respirar más lento.

En el siguiente post llamado “Cómo superar los ataques de pánico efectivamente y sentirse bien de nuevo. (Parte 6)” te voy explicando todo lo que necesitas saber sobre qué otros efectos tienen en ti las hormonas de estrés, sobre tu sistema inmunológico y por qué tienes falta de sueño.

Sobre la Autora: Doraliz Aranda escribe desde Derby Inglaterra. Este es un extracto de su libro “La Llave para salir de tu prisión mental de estrés, ansiedad o depresión" (escrito desde la perspectiva de una paciente recuperada), y es para ayudarte a gestionar mejor tu salud mental en momentos de crisis e incertidumbre. Para descargar el audiolibro completo de forma gratuita, puedes acceder a la promoción de 30 días de Audible.com, y escucharlo mientras caminas o conduces.

Para más información visita www.doralizaranda.com o visita mi blog para acceder a otras herramientas para el mejor manejo del estrés, la ansiedad o la depresión y reconectarte con la alegría de vivir.

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