Duelo


El Duelo no solamente lo experimentamos cuando un ser querido fallece. Cualquier pérdida nos deja desposeídos, abrumados, con una carga emocional que procesar.

Experimentamos duelo también con la pérdida de un trabajo que nos agradaba, la pérdida de una amistad, el término de una relación amorosa, una traición, o también con la pérdida de la salud, y tantos otros anhelos que pudieron haber representado algo significativo en nuestras vidas.

Es que el duelo te catapulta del mundo que tú conocías y con el que estabas familiarizado, a uno desconocido.

Eso genera un miedo intenso, inseguridad, fragilidad, pero también las reacciones varían de persona a persona.

Si se trata de muerte, esa experiencia sacude todo nuestro organismo, en todos los niveles. El proceso es intenso y largo.

Si se trata del duelo debido a una muerte entran a tallar varios elementos: depende de la edad del fallecido, el tiempo que compartieron juntos, el modo en que ha fallecido, ya sea de una sobredosis, suicidio, accidente o una muerte natural, pero la noticia siempre, siempre nos sacude en todo el ser.

Para lidiar con duelo, también entra a tallar si tienes una fe, si crees en Dios.

Algunos lidian con ello asistiendo a un grupos de oraciones, o participando de rituales religiosos.

Otros pueden hacerlo haciendo caminatas al aire libre, saliendo a correr o dedicándose plenamente a un deporte.

Por otro lado, el soporte de personas que tienes alrededor es vital, ya sean amigos, parientes, colegas, profesores o compañeros, para asistirte en los momentos de llanto. Por favor, acepta su ayuda.

Pero un duelo trae consigo otros problemas, ya que no estás operando en tu capacidad normal. Algunas personas pueden padecer de ataques de pánico, ansiedad, reacciones físicas, perdida del sueño, hasta hacerse preguntas sobre su propia identidad, como cuando se trata de la perdida de una relación larga, en la que el individuo debe aprender a vivir solo nuevamente.

Duelo es, y siempre será una situación muy compleja.

A veces lidiamos con la pérdida a través de la negación, aislamiento y el fatalismo, lo cual puede repercutir gravemente en nuestro estado emocional y debemos buscar ayuda inmediata, ya sea psicológica o espiritual.

El proceso de atravesar una tormenta emocional es exactamente ese, atravesar la tormenta, lo cual puede ser físico, emocional y espiritual.

El proceso de atravesarlo es desgarrador, insufrible y a veces insoportable, pero llegarás a cruzarla.

Hay que tener en cuenta, que en el caso de una muerte o separación, reajustarse al medio ambiente en donde existe una ausencia puede tomar tiempo, es una transición lenta y hay que reconocer la inmensa vulnerabilidad y fragilidad en la que estamos y debemos resguardarnos correctamente, por el momento.

Pero lo importante es aceptar la realidad de la perdida y entender que puede tomará algún tiempo, desde que acontece el hecho hasta que evolucione a una aceptación intelectual, pero también emocional. Sin embargo repito, siempre se llega a la otra orilla.

Sobre la Autora: Doraliz Aranda escribe desde Derby-Inglaterra. Ella escribe sobre salud mental y emocional en la vida y en el trabajo. Visita www.doralizaranda.com

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