Una chica llorando
- 30 ene 2022
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 5 feb

Ayer, camino al trabajo le vi a una chica llorando en un obvio estado de angustia, me acerqué y pregunté si estaba bien, pensé que la habían robado, ella estaba roja y secándose las lágrimas.
Al inicio bajó la cabeza y evitó hablarme, pero luego me dijo que se había extraviado y entró en pánico. La señorita era del área, pero me dijo que tenía mucha ansiedad cuando se ponía tensa, no pasaba los 18 años.
Le pregunté dónde buscaba irse, la calle que buscaba no quedaba lejos, estaba como a 4 cuadras, pero al asustarse entró en pánico y quedó paralizada, algo común con este trastorno, iba camino a un curso de relajación que iniciaba ayer a la mañana.
Le pregunté si podía tomarle de las manos, me dijo que sí, y le dije que mirara alrededor, que notara los colores, luego le pedí que notara el sonido del lugar, que se recostara por la muralla para ir relajando el cuerpo y le pedí que me hablara de lo que fuera para que su respiración se fuera normalizando.
Cuando su narrativa fue alargándose noté que se había aliviado, y le pedí que camináramos porque yo tenía que llegar a mi trabajo, tenía un cliente a primera hora.
La conduje por al menos una cuadra y le indiqué cómo llegar, le dije, “la ansiedad puede curarse 100% sin medicación, con simplemente aprender a saber cómo calmarte utilizando tus sentidos, y charlando con alguien”.
Eso yo lo sé muy bien, la medicación simplemente me extendió el sufrimiento, y demoró mi asistencia a la ayuda psicológica que finalmente me alivió, porque la psicología te equipa con técnicas de afrontamiento.
Sentí pena mencionarle que yo era terapeuta, no me pareció el momento indicado, era una ciudadana más que le asistía a otra, de todos modos la práctica donde trabajo es conocida en la ciudad, pero aún así a muchos les toma un tiempo decidir buscar ayuda psicológica, por miedo a ser “clasificados” con un trastorno mental.
Pero todos en algún momento experimentamos un desafío que afecta nuestra mente.
Tanto se habla de depresión, pero para mi la ansiedad es tan debilitante y paralizante como la depresión, te va arrinconando hasta que te da miedo salir. En Inglaterra ahora mismo es la enfermedad número 1, y la población juvenil ha quedado con serios problemas luego del COVID.
El servicio de salud de aquí llamado NHS, tiene una lista de espera de 2 años para los menores de 18 años para acceder a ayuda en su salud mental, está desbordado, el que puede paga servicio privado, pero al menos aquí se reconoce que es un problema, que salud mental es importante.
Por eso observa a tus hijos, no pienses que están exagerando si notas una gran variación en su humor, si teme asistir al colegio o al trabajo, y notas grandes cambios en su conducta. La ansiedad paraliza.
Es mejor intervenir temprano, para mejorar rápido, o si no caen en espiral, el trastorno les paraliza y les traga, y van desarrollando más y más capas de otros problemas.
Aquella chica estaba llorando, pero al menos era valiente al asistir a un curso, al decidir salir de su casa.
Sobre la Autora: Doraliz Aranda es Consejera Psicológica y miembro del British Association of Counselling and Psychotherapy (BACP). Ella tiene 4 libros publicados sobre salud mental: La Llave para salir de tu prisión mental de estrés, ansiedad o depresión (desde la perspectiva de una paciente recuperada); Infierno Laboral (cuando tu empleo afecta tu salud física, mental y emocional); Las Llanuras del Alma; El viaje de regreso a mí (procesos de ruptura, duelo y recuperación emocional).
Sus libros los puedes encontrar en: www.Amazon.com, Kindle y Apple Stores en versiones digitales
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Para acceder a sus terapias psicológicas online visita www.doralizaranda.com/servicios




















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