Sugerencias para mejorar la ansiedad



Los 6 años que padecí de ansiedad mi vida se había deteriorado lo suficiente para impedirme efectuar actividades que me divertían.


Cada vez me sentí más arrinconada y recluida en casa, con miedo de salir.


Fui limitando más y más mi movimiento y espacio en el mundo.


Hacer cosas simples como caminar en el campo se volvió un reto, porque temía distanciarme de la civilización y al posible acceso a ayuda si fuera necesaria.


Así fui creando en mi mente situaciones catastróficas, macabras, el mundo se tornó hostil y agresivo para mí, ya que mi percepción de ella era la equivalente.


Tuve que tocar fondo, y lo bueno de tocar fondo es que no puedes ir más abajo, no queda de otra que empujarse para arriba.


Mi vida cambió en el momento que decidí investigar sobre el tema, y ver otras opciones de vida.


Mi cambio fue radical, cambio de carrera, de preferencias, de intereses y también de medicación.


Pues sí, la ansiedad te vuelve adicta a los medicamentos prescriptos, que son legales, pero no dejan de ser drogas muy adictivas, como los tranquilizantes, ansiolíticos, relajantes musculares, y la larga fila de medicamentos para manejar síntomas.


Un día, por casualidad, mi terapeuta llegó a la raíz de mi problema…”mi diálogo interno”, y la idea nefasta que tenía que “yo había nacido así, la ansiedad era mi destino”, así como lo fue de otros miembros de mi familia.


Solo allí entendí que había crecido en un ambiente de ansiedad, y eso me había condicionado en cierta medida hacia este trastorno, y lejos de ensenarme a corregir hábitos de pensamientos y conductas, mis médicos me recetaban pastillas “mágicas” que prometían curar este mal.


Mis propios médicos me estaban volviendo una “jonky”.


Cuando medicas la angustia, la tensión, el miedo, y hasta las preocupaciones normales de la vida como el quebranto de aplazarte en tus estudios, el no tener una carrera exitosa, el nunca encontrar la pareja indicada, el no verme lo suficientemente atractiva y esas cosas del mundo mundano que también me enseñaron eran necesarias para lograr una dicha total.


Hoy sé que todo eso es puro cuento, que puedo ser suficiente en mi misma, con mis pequeños logros y pequeños pasos, que no necesito llegar a la cúspide de una montaña para darme cuenta de que la cúspide es solitaria y el aire es más liviano e irrespirable.


Algunas de las cosas que me dijeron las logré, algunos mandatos sociales los cumplí, pero a un costo para mi salud que fue invaluable. Es que no todo se paga en moneda.


Efectué una serie de 11 videos con ideas y sugerencias de lo que funcionó para mí, para poder recuperar las riendas de un caballo que corría salvajemente sin rumbo y para ser nuevamente la jinete de mi destino.


Ojala alguien me hubiera dicho estas cosas cuando enfermé. Pero como bien dijera antes Scott Fitzgerald …. “hablo desde la autoridad que me brinda el fracaso”. Esos 6 años, en verdad me ensenaron mucho de la vida y de salud mental y su complejidad.


Accede a los videos en YouTube en el playlist llamado “El camino menos caminado”.



Sobre la Autora: Doraliz Aranda escribe desde Derby Inglaterra. Es Consejera Psicológica "en entrenamiento final" y ha publicado 4 libros sobre salud mental y emocional. Puedes visitar su página en www.doralizaranda.com

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