La regla de oro.




“Ama a tu prójimo como a ti mismo” creo que esa es la frase más famosa del Nazareno. Una frase bíblica con la que hemos crecido todos.


A mí me hace eco la parte donde dice “como a ti mismo”, “como a ti mismo”, “como a ti mismo”.


¿Pero cómo te amas?


¿Con selfies? ¿Con ropa? ¿Con viajes?


Naturalmente, alguien solo te puede dar agua si tiene suficiente agua. Igualmente, te pueden dar amor solo si tienen extra para darte, llámese en una hermandad, en una amistad o en una relación de pareja.


Sin embargo… ¿tienes amor suficiente para dar ahora mismo?


¿Puedes medir el amor que tienes?


¿Cuánto queda para ti? ¿Cuánto le das al otro?


Esta es la gran pregunta que se hacen los investigadores... como se mide el amor. Por eso es territorio desconocido en el mundo de la investigación.


Se han estudiado muchas emociones, la vergüenza, el miedo, la culpa, el asco, la ira, pero muy poco se sabe del campo del amor, a pesar de que es el territorio del que más se habla.


Un físico, el más conocido de todos, Albert Einstein, se atrevió a escribir sobre ello al decir “El amor es luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo".


También un filósofo llamado Platón dijo hace miles de años “No hay hombre tan cobarde a quien el amor no haga valiente y transforme en héroe”.


Simplemente googlea qué es amor y vendrán tantos significados, tal vez hasta de la RAE, pero es un tema confuso a nivel académico.


Existe una investigadora, la Dra. Helen Fisher, quien se atrevió a estudiarlo a nivel hormonal, y para eso lo dividió en tres categorias: atracción, lujuria y apego. Esa es la investigación que me sirvió de guía en mi libro “El viaje de regreso a mí”.


Pero ese estudio NO se acerca a las expresiones del Nazareno, que se basa en una línea religiosa y espiritual, y es la regla de oro que siempre prevalecerá.


Luego de mucha indagación y cuestionamiento encontré una línea de explicación que me ha gustado.


Explica que amarse a uno mismo significa permitirse “alimentarse bien” para crecer.

Ese crecimiento ocurre en cuatro dimensiones, en donde una conlleva a la otra, o una puede destruir a las otras tres.


Significa crecer a nivel mental, espiritual, física, y social.


Es decir, permitirnos expandirnos en esas áreas de la vida, llegar a nuestro mayor potencial, convertirnos en lo mejor que podemos llegar a ser. Y a la vez señala algo importante, resguardarnos de todo lo que afecte ese crecimiento.


Por supuesto, imagina que estas comiendo un platillo delicioso, pero contiene un poco de cianuro. El hecho de que lo ignores, no significa que no te esté matando.


O sea, a la vez te resguardas, te proteges, y te cuidas.


Una vez que te amas a ti mismo lo suficiente, entonces estas en condiciones de transferir todo eso a tu prójimo, en el rol que te toque en su vida.


También le permitirás crecer a ese otro a nivel emocional, espiritual, mental y social, y le resguardarás de todo lo que pudiera dañarle en esas esferas.


Si solo te preocupas por la parte física alimentándote bien y haciendo mucho ejercicio, pero no te cuidas a nivel mental, espiritual o social, tu destino es desaparecer en el camino.


Hay que amarse uno mismo. Uno mismo debe respetarse, darse cuenta de su valor, a lo que en psicología le llamamos “autoestima”, el cuánto piensas que vales.


Conociendo la regla de oro y entendiéndola bien, te permite saber dónde te quedas y de donde te retiras. Quien te sepulta, y quien te lleva a tu potencial, te eleva.


Así que “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.


Sobre la Autora: Doraliz Aranda escribe desde Derby-Inglaterra. Es autora de 4 libros sobre salud mental y emocional. Ya puedes adquirir sus libros impresos con dedicatorias de su parte para ti o tu persona favorita desde la tienda online y con pago via Paypal en www.doralizaranda.com/productos

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