Condicionamientos valorativos


No he sido yo mismo durante meses, tal vez años, sino estoy retraído, apático – todo es un esfuerzo o me da igual, nada es de interés. A primera vista, no debería haber ningún problema. Tengo 36 años, tengo una familia. Tenemos una linda casa, un perro; y una red de amigos. Pero he luchado durante algunos años con esta sensación, y el hecho es que no puedo determinar por qué pareciera estar empeorando la manera en que me siento.”


Esta honesta narración son las primeras líneas de un hombre que como él mismo cuenta, tiene lo suficiente para considerarse satisfecho con su vida, pero reconoce padecer algún tipo de problema, aunque no puede identificarlo, simplemente no se reconoce como el mismo.


La narración continúa, ya que cuenta que un día quiebra en llanto frente a su esposa, quien le dice que necesita buscar ayuda, acude a un doctor y le recetan antidepresivo.


Sin embargo también menciona en su narración que a veces ve a sus amigos en enormes casas, o vacaciones exóticas y se pregunta si ha escogido la profesión equivocada.


Problemas de salud mental puede afectar a cualquiera y a veces viene muy bien disfrazado, cubierto por un halo de apatía y desinterés en la vida, o una sensación constante de fracaso.


Aunque otras veces caemos en este flagelo tan de moda, la comparación con otros, y terminamos no sintiéndonos suficientes, nos sentimos fracasados, desencajados, o en el empleo errado.


Recientemente también leí un artículo que mencionaba la cantidad en aumento de hombres que decidían permanecer solteros debido a las altas exigencias femeninas, en donde su masculinidad quedaba en constante prueba cuando les hacían sentir que no habían obtenido lo que se suponía debían obtener a su edad.


Pero cuál es la vara que mide qué se debe obtener a cada edad, me pregunto.


Es bueno acudir a hablar sobre estas cosas, sobre las exigencias que sentimos, que cargamos sobre los hombros debido a expectativas familiares o las demandas absurdas de nuestro circulo social, o tú mismo te has colocado objetivos que te están enfermando.


Estas exigencias nos tocan a todos por igual, ya seas hombre o mujer, y nos estamos enfermando en masa, como prueba de ello son las cantidades exorbitantes de antidepresivos que son prescriptos cada año, pero no todo se cura con una pastilla, hay cosas que rever.


Necesitas hablar, solo hablando puedes reconocer que no estas solo en esto, y puedes mirar más de cerca los “condicionamientos valorativos” impuestos sobre ti: la jerarquía que deberías obtener, el nivel de salario esperado, influencia o poder que deberías poseer a estas alturas, tipo de profesión y tantas otras exigencias materiales.


Por supuesto contar con objetivos y propósito es bueno, pero no necesitas escalar el Everest para considerarte suficiente o sentirte satisfecho con quien eres.


Solo hablando con la persona correcta para ayudarte a pensar y rever ciertas cosas, los puedes notar, y a partir de allí definir qué modificar en tus ideas y creencias.



Sobre la Autora: Doraliz Aranda es Consejera Psicológica y miembro del British Association of Counselling and Psychotherapy (BACP). Para acceder a sus terapias psicológicas online visita www.doralizaranda.com/servicios

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