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¿Tú cómo te curas?


Conocer esto, tal vez sea una de las informaciones más valiosas que puedas obtener sobre ti mismo.


Es que todos tenemos un médico interno.


Nuestro cuerpo es muy inteligente. Existe mucha automatización para que tu hígado y riñón funcionen, cada latido de tu corazón es involuntario, tus vasos sanguinos trabajan fuera de tu propia voluntad, tu cuerpo se regenera cada día.


Por mucho tiempo se ha pensado que la única manera de curarlo es con una medicación.


Sin embargo, también se ha comprobado que toda medicación tiene un efecto limitado, y viene con efectos colaterales que pueden ser más molestos que la enfermedad primaria.


Además, para que una medicación funcione, también entra a tallar tu carga genética, y hasta tu salud intestinal, para absorber los componentes de ese medicamento.


Por ello, se habla mucho del efecto placebo. La idea de que lo que te estás tomando está siendo beneficioso. Es que lo que pienses que te ayuda, funcionará, ya sea una hierba, agua de algún lugar sagrado, o una medicación.


Sin embargo, ese efecto placebo no es tontería, es el médico interno que tenemos todos, esa habilidad natural del organismo para repararse y regenerarse.


Naturalmente que existen condiciones muy complejas como las enfermedades neuro generativas o las neurológicas que requieren de ayuda médica y farmacológica, y hay que aprovechar los avances médicos.


Pero no todas las enfermedades o condiciones, tienen este grado de complejidad.


Cuando hablamos de salud mental, es muy importante saber, qué activa ese efecto reparador en ti. Conocerte mejor para saber dónde y cómo te curas.


Algunos sanan meditando, otros charlando con una persona de confianza, cuidando lo que comes, ejercitándote, caminando por una playa, subiendo una colina, estar contigo en el silencio de un llano, escuchando a los animales nocturnos.


Alguien me había dicho que se sentía mejor luego de visitar la tumba de su madre. Allí llora mucho, y ese llanto lo alivia.


Estas cosas no las podemos minimizar ni ignorar, porque ciertos rituales en verdad pueden hacernos sentir mejor, como el orar por ejemplo.


Cuando practicas a menudo lo que te hace bien, puede ser tan poderoso como para activar mecanismos reparadores a nivel de mitocondrias en el organismo, se movilizan neuronas y neurotransmisores que te hacen sentir bien.


Recordemos que muchos de los problemas en salud mental es no sentirnos bien con nosotros mismos, más de una vez he escuchado a alguien decir: “Me he convertido en alguien que no me gusta”, ya sea a nivel físico, a nivel de laboral, o a nivel relacional.


Pero esto se puede revertir, adquiriendo buenas prácticas.


Pregúntate y encuentra, ¿tú, cómo y dónde te curas naturalmente?


Sobre la Autora: Doraliz Aranda es Consejera Psicológica y Miembro Registrado del British Association of Counselling and Psychotherapy (BACP). Trabaja de forma presencial y online desde Derby Inglaterra. Conoce más visitando www.doralizaranda.com

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