Ser familiar de alguien experimentando un desafío en su salud mental


Existe una poeta galesa Gwyneth Lewis que presenta una clara imagen sobre la dificultad de compartir tu hogar y tu vida con un miembro de la familia que padece de un problema en su salud mental, y ella dice:


Es muy duro enfrentar la situación cuando tienes alguien deprimido en tu hogar, es como tener el cuerpo de un muerto en la casa. Identifica claramente de quién es el cuerpo porque fácilmente también te puede atrapar a ti, y sólo hay una cosa peor que tener a alguien deprimido en casa, y eso es tener a dos”.


Por supuesto es muy duro ser esposa, hija, o hermano y ver a tu ser querido experimentando depresión, eso también te afecta a ti.


La depresión, o la ansiedad, pueden afectar tanto a la familia como al miembro que lo padece. Ni hablemos cuando compartimos nuestra casa con alguien que está en estados de irritabilidad impredecibles y pierde la paciencia con todos.


Si alguien padece de insomnio, eso puede también afectar el sueño de otros cuando la casa es pequeña y cualquier movimiento aturde.


Existen condiciones que no son de corto plazo y a los cuales se debe efectuar un acondicionamiento a nivel familiar, los cuales pueden ser muy demandantes si no se las entienden.


A veces vienen a consulta personas que experimentan conductas compulsivas, repiten y repiten comportamientos generando frustración en la familia, y vienen con la idea de que padecen obsesión compulsiva, pero luego de algunas sesiones muestran señales de otros tipos de condiciones, como Asperger, una condición que forma parte del espectro del Autismo, que no siempre es detectado y diagnosticado en la niñez.


Tal es el caso de Antony Hopkins, el gran actor inglés ha sido diagnosticado con Asperger hace sólo algunos años, y él mismo celebra esa condición al decir que ahora entiende ciertos comportamientos que ha tenido, pero también lo ha ayudado en su carrera.


Es que a veces ciertas manifestaciones no son solo problemas de la mente, sino del cerebro mismo, a nivel de neurotransmisores, y se ha nacido con esa condición. Generalmente lleva un buen tiempo recibir un diagnóstico claro.


Por otro lado, no todos padecen estas condiciones a un nivel severo, de allí la dificultad y la confusión con otros trastornos. El caso de muchos es moderado o leve, pero aún así genera determinado tipo de comportamiento que alerta a la familia.


Pero no es bueno poner etiquetas al cuello y empujar a vivir en un destino oscuro, noooo. También podemos acceder a una buena vida más allá de la condición que tenemos y como familiar, cuando lo entiendes, promueves el ejercicio, la meditación, la buena alimentación, y esa persona puede acceder a terapia.


Fuera de estas condiciones, ya sean del cerebro mismo o de la mente, esas personas son maravillosas, amigables, buenos compañeros, y es cuestión de entender sobre condición para también disminuir nuestra ansiedad y frustración como miembros de esa familia, no sólo para ayudarles correctamente a acceder a una buena calidad de vida, sino también para sentirnos mejor en nuestro hogar.


En el vídeo puedes conocer a un escocés muy agraciado, que experimenta ansiedad social, no le gusta salir, y también habla de agorafobia, que es el miedo intenso a estar en lugares abiertos o en situaciones de las que puede ser difícil escapar, pero puedes ver lo bella que es su vida en su casa y lo bondadoso que es.


(Puedes modificar el lenguage del vídeo al español en YouTube, clica en el símbolo de la tuerquita en el margen inferior izquierdo)


Sobre la Autora: Doraliz Aranda es una Consejera Psicológica, volcada hacia técnicas naturales y complementarias para sentirnos mejor en nuestra salud mental. Ella escribe desde Derby Inglaterra, tiene 4 libros publicados sobre salud mental y emocional.

Para más información visita su página www.doralizaranda.com

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