Los mensajes del cuerpo sobre tu salud mental


Cuando llegó a mí estaba con taquicardia, boca seca y opresión en el pecho, a su alrededor parecía que todo marchaba bien, no había problemas en su matrimonio o con sus hijos, o en su trabajo, pero él estaba mal, estaba convencido que estaba muy enfermo.


Podía notar que Horacio había perdido su capacidad para estar funcional en su medio ambiente y me preguntaba por qué.


Ante tanta desestabilización física y mental, y al ya estar tomando tanta medicación, su esposa le había recomendado buscar ayuda psicológica para calmarse.


Horacio estaba inseguro de por qué estaba sentado frente a mí, nunca había hecho terapia, pero estaba con miedo de todo.


Ante la primera señal de taquicardia se colocaba una pastilla bajo la lengua, y comenzamos a charlar sobre eso, él no sabía que lo que tomaba para apaciguar su corazón, era un tranquilizante, pensaba que era una medicación para taquicardia.


Esto es algo familiar para mí, muchos pacientes toman medicaciones sin saber de qué tipo de medicación se trata o la familia a la cual corresponde.


Horacio me cuenta que desde hacía muchos años tomaba otra medicación cada mañana, le había recetado un cardiólogo. Miro el nombre, lo googleo y veo que es un tipo de antidepresivo, –¿hace cuánto tomas este tipo de medicación? – le pregunto, y me responde –17 años.


Lo miro sorprendida, porque los antidepresivos se toman por 6 meses, luego de mejorar los síntomas cuando se trata del primer episodio, a un máximo de 24 meses si el riesgo es más alto. Le pregunto por qué comenzó a tomarlo y me dice que tenía 23 años cuando tuvo muchos quebrantos laborales y comenzó a sentir miedo nocturno, se le subía la presión y sentía sudoración fría, como no encontraron nada en las radiografías y análisis, le prescribieron el antidepresivo para manejar su ansiedad, y nadie revisó si ya necesitaba parar de tomarlo.


Con el tiempo, él empezó a verlo como vitamina necesaria para su organismo.


Leo atentamente en un artículo de la BBC del Dr. Chris van Tulleken donde dice:

“desde 2006, las prescripciones de antidepresivos se han más que duplicado y, aunque los pacientes pueden tomar estos medicamentos durante muchos años, existe un debate sobre su eficacia”.

Pero no se trata solo de poner en duda su eficacia a largo plazo, sino también hablar sobre los efectos colaterales a largo plazo sobre el cuerpo físico de las personas que padecen ya sea de ansiedad o depresión.


El cuerpo y la mente están unidos, como la palma y el dorso de la mano, si enferma el cuerpo, también enferma la mente, y viceversa.


Cochrane, (una organización internacional sin fines de lucro, destinada a pacientes o cuidadores, profesionales clínicos, investigadores o responsables de políticas sanitarias, interesadas en utilizar información de alta calidad para tomar decisiones en salud), ha efectuado un estudio en Abril del 2021 donde se encontraron bajos riesgos de recaídas en ansiedad o depresión o efectos de abstinencia si un antidepresivo era retirado a los 6 meses, en comparación a su continuación, donde estos riesgos de retirada ya subían.


En este estudio menciona además otros posibles efectos colaterales en la utilización a largo plazo como alteración del sueño, disfunción sexual, variación de peso, problemas digestivos como diarrea o estreñimiento, pero menciona algo que noté en Horacio, el sentirse incapaz de afrontar los problemas sin medicación.


Le pregunto a Horacio qué otras medicaciones tomaba y me fue dando los nombres, el antidepresivo, tenía otra medicación para las taquicardias, otra para las migrañas, y otra pastilla que le ayudaba a poder tolerar estas medicaciones en su estómago.


Pero también me cuenta que hacía dos meses había asistido a una neuróloga luego del pedido de su esposa, y al notar que sus nervios estaban hipersensibles, la neuróloga le dijo: “yo te voy a curar. Vas a tomar este medicamento a la noche y vas a volver en un mes”, la neuróloga no le dijo qué tipo de medicación era ni para qué servía.


Horacio me dice el nombre el medicamento, lo googleo y veo que se trata de un somnífero, un tipo de pastilla que se debe tomar por 7 días, a lo máximo 2 semanas, pero en un mes, al retornar a la neuróloga, él ya estaría adicto, o con dependencia psicológica, “la creencia firme” de que necesita de la medicación para dormir.


Un artículo en ABC España, La Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria mostraba preocupación en el 2019, un año antes de la pandemia, sobre el elevado consumo de somníferos y mencionaba sus efectos a largo plazo: “hiperexcitabilidad, insomnio por despertar adelantado, ansiedad diurna, amnesia al día siguiente, alteraciones psiquiátricas como confusión, síntomas psicóticos o desinhibición y efecto rebote cuando el fármaco se retira”.


Sabemos que durante y luego de la pandemia, la ansiedad y los problemas para dormir, se han disparado aún más.


Podía observar en Horacio que estaba tembloroso, agitado, inquieto y con la respiración corta, y ahora andaba durmiendo con ayuda de hipnóticos.


Tenemos un serio problema con nuestro sistema médico moderno, que está medicando problemas de salud mental comunes y de atención primaria, con pastillas serias, como si fueran simple goma de mascar, que lejos de curar está generando otros problemas como la dependencia a medicamentos prescriptos, enmascara síntomas en vez de ayudar a la persona a lidiar con otras estrategias para enfrentar el miedo, el temor, la angustia, la tristeza; que generan además problemas en el cuerpo físico, perturban la capacidad de descanso natural del organismo y crean estados de conciencia alterados.


Por supuesto, tener estas pastillas es contar con herramientas modernas de tratamiento para personas que tienen depresión endógena o hereditaria, pero ¿cómo saber si Horacio forma parte o no de esa población, antes de recetarle? ¿Era mejor tratar sus problemas de estrés, ataques de pánico o ansiedad con terapia al principio?


El comportamiento de una persona que toma estos medicamentos para tratar depresión, en comparación a otra que los toma para calmar su ansiedad, es diferente, en la segunda es más urgente y compulsivo para liberarse de la angustia, por lo tanto tiene más riesgos de adicción o automedicación, y cada caja de medicamento no viene con 7 pastillas solamente.


Le pregunté a Horacio si su cardiólogo, clínico y neurólogo le guiaron primeramente a ayuda psicológica antes de recetar, me respondió “No”.


Este problema que se me presenta es común escuchar en las salas de terapia, pero debe ser Horacio quien perciba su deterioro y decida tomar distancia de medicación que debería utilizarse indefinidamente, para realmente beneficiarse de un tratamiento psicológico.


Por otro lado un médico me resalta: "Muchos pacientes vienen aquejados de una dolencia y con la esperanza de salir con una prescripción de medicamentos en las manos que le resuelva el problema, si le hablas de terapia no te creen y van a otro médico. A veces alguien se queja de síntomas, tú miras la lista de medicamentos que está tomando y ves 4 o 5 medicamentos y no sabes si esos síntomas se deben a una nueva enfermedad o a la interacción de todos esos otros medicamentos".


Pero en el tratamiento psicológico, ¿cómo hablar de mecanismos naturales para relajarse o conciliar el sueño a alguien que piensa que ya no puede dormir sin somníferos?, que puede acceder fácilmente a ellos con simplemente asistir a consulta médica, su organismo ha perdido capacidad para una homeóstasis natural.


Salir de medicamentos prescriptos y pasar por el periodo de abstinencia puede durar meses y es tan difícil como alguien a quien se le retira la dependencia a sustancias ilegales, alcohol, internet, o adicción al juego. Los síntomas de abstinencia pueden ser fuertes, al punto que el paciente los confunde con una recaida y retorna a ellos.


Por eso es bueno tener presente estos casos, porque lamentablemente ciertas tendencias, influyen sobre el pensamiento médico, y existen tantas especializaciones que olvidamos ver al ser humano en su conjunto.





Sobre la Autora: Doraliz Aranda es una Consejera Psicológica calificada, escribe desde Derby Inglaterra. Es autora del libro “La Llave para salir de tu prisión mental de estrés, ansiedad o depresión" (escrito desde la perspectiva de una paciente recuperada)" SEGUNDA EDICION, para ayudarte a gestionar mejor tu salud mental en momentos de crisis e incertidumbre.


Para más información visita La Llave principal | doraliz-aranda-web (doralizaranda.com)

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