Cómo reducir tu ansiedad


Alguien me dijo una vez: “menos mal que tienes ansiedad solamente, porque la depresión es mucho peor”.

De esta manera subestimaba un problema que estaba arrasando con todo lo que yo apreciaba de la vida.

Es que la ansiedad puede interferir tanto con tu vida como lo puede hacer la depresión, porque te quita algo muy importante, tu capacidad para el pleno disfrute del día, puesto que te llena de preocupaciones.

Experimentas taquicardia, sudoración, temblores, migraña, dolores musculares, insomnio, falta de aire, falta de apetito o exceso de apetito.

Por otro lado sientes miedo o tienes una preocupación que ronda tu cabeza tan a menudo que va perdiendo proporción, se vuelve un gigante envolvente.

Si es miedo, ese miedo se vuelve intenso y apabullante.

Es de entenderse que esa tensión excesiva en tu mente culmine con un ataque de pánico, algo a lo que también le tienes miedo, y así terminas como un perrito que persigue su cola y corre en círculo. Más preocupación, más miedo, más pánico, más insomnio, lo cual te preocupa de nuevo.

Qué desesperación.

Si tomas tranquilizante, te sientes anestesiado, encapsulado, y arrastras el habla.

Sin embargo estos tranquilizantes traen otros problemas como adicción, migraña, dolor muscular, y nuevamente una desconexión de la vida.

Veamos una analogía que puede ayudarte a entender lo que está ocurriendo contigo.

Cuando agitas una botella llena de una bebida gaseosa, al abrirlo la espuma salpica por todas partes debido a la tensión química producida adentro. Pues de igual modo actúa tu ansiedad en tu cuerpo, tanta tensión libera hormonas de estrés.

Cuando le colocas una tapita a la botella (y en tu caso tomas un tranquilizante), la espuma deja de salir, pero eso no significa que la tensión química no siga adentro.

De allí que no llegas a un ataques de pánico, pero sí experimentas migrañas, o hipertensión, problemas de estómago, dolores de nuca o espalda. Simplemente has silenciado la alarma, como cuando colocas la tapita.

Por ello debes amigarte con los ataques de pánico ya que ellas son finalmente una especie de descarga psíquica y física de tu organismo ante tanta tensión, puesto que le estás comunicando a tu amígdala del cerebro de que algo malo va a ocurrirte.

Las alarmas internas de tu cuerpo efectúan su función, te preparan para el combate o la huida del tigre (real o imaginario) que le estás comunicando a tu cerebro.

En un post anterior he explicado en detalle sobre los ataques de pánico y cómo superarlos. Al leerlo entenderás muchos aspectos importantes de ti mismo.

Es que debemos aprender a amigarnos nuevamente con las funciones naturales de nuestro cuerpo, que finalmente están allí para protegernos.

El comentarista interno.

“Ahí está de nuevo”, “esa ropa no me va bien”, “no me gusta este programa”, “que aburrido el día”, “detesto las lentejas”, “¡otra vez el calor!”.

Todos tenemos esa vocecita interna que constantemente nos dice cosas, generalmente negativas, dependiendo del tipo de conversación que cultivas contigo mismo.

¿No te habías dado cuenta?

Es esa misma vocecita que te dice: “vas a perder el trabajo”, “te vas a quedar sin dinero”, “no vas a encontrar otro empleo”.

Ese comentarista tiene mucho poder, porque cada cosa que te dice, te produce sensaciones corporales, además te asusta a veces.

Todos poseemos un diálogo interno, y debemos aprender a mantener a raya a ese comentarista, o volverlo (conscientemente) más optimista, de lo contrario te produce ansiedad a través de preocupaciones y miedos. Con el tiempo cambia la configuración de tu cerebro y modifica tus circuitos neuronales haciendote más propenso a la ansiedad.

Es decir, tus alarmas internas suenan cada vez más fácil y más fuerte.

Cómo se trata en terapia?

Los psicólogos expertos en terapia cognitiva, el cual trata muy bien a la ansiedad, dicen que la vida es como una regla, con sus extremos a cada lado.

Pero la vida sucede en el medio de la regla y no en los extremos, que es donde más tiempo pasamos los ansiosos.

No es usual que un día muera el presidente, al día siguiente el Papa, luego tu padre, y luego tú, y luego tu perro.

No, la vida no ocurre así, pero el ansioso crea ese mundo imaginario catastrófico en su cabeza, y así comienza a asustarse a sí mismo, comienza a sacudir su botella, luego un tranquilizante, o peor, alcohol, cigarrillos, o comida.

En la vida real un día transcurre sin mayores dramas. Un día conversas con amigos, al día siguiente comes milanesas, al otro duermes la siesta, y así vas de una normalidad a otra.

Mis sugerencias para mantener a raya al comentarista:

  • Efectúa el ejercicio del peor escenario, mira este video llamado "ansiedad por incertidumbre".

  • Piérdele miedo a los ataques de pánico, lee estas series de posts sobre "Cómo superar los ataques de pánico efectivamente y sentirse bien de nuevo".

  • Escribe una lista de tus preocupaciones y observa si las puedes controlar o no, el cual también he efectuado en un post anterior.

  • Aprende a relajarte con ciertas técnicas muy simples y efectivas, que sugiero en el video "Los milagros son un cambio en la percepción".

  • Toma conciencia del tipo de diálogo interno y desafía esa idea. Por ejemplo, te has estado diciendo que el virus te va a matar. Piensa, ¿qué edad tienes? ¿Tienes problemas coronarios? ¿Tienes diabetes? ¿Tienes asma? ¿Existen otras personas de tu condición y edad sobreviviendo? ¿Puedes tomar medidas de prevención en tu hogar?...Analiza el problema como un detective.

  • Practica la gratitud, has una lista de las lindas bendiciones que tienes en tu vida, toma conciencia de ellos y da gracias al levantarte y al acostarte.

  • Camina, si puedes en tu jardín, en un parque, si no puedes visualiza, o accede a hermosos videos de relajación en YouTube.

  • Efectúa tu lista de actividades para el día, para enfocarte en otras cosas, estableciendo actividades que vas a disfrutar.

Recuerda, naciste con una capacidad natural muy importante, la capacidad para calmarte. Ese es un don natural y un derecho universal.

La ansiedad puede ser superada.

Sobre la Autora: Doraliz Aranda escribe desde Derby Inglaterra. Este es un extracto de su libro “La Llave para salir de tu prisión mental de estrés, ansiedad o depresión" (escrito desde la perspectiva de una paciente recuperada), y es para ayudarte a gestionar mejor tu salud mental en momentos de crisis e incertidumbre. Para descargar el audiolibro completo de forma gratuita, puedes acceder a la promoción de 30 días de Audible.com, y escucharlo mientras caminas o conduces.

Para más información visita www.doralizaranda.com o visita mi blog para acceder a otras herramientas para el mejor manejo del estrés, la ansiedad o la depresión y reconectarte con la alegría de vivir.

Redes sociales
Entradas recientes