Ataques de Pánico (Miedo al Miedo) Parte I


Tantas personas me han pedido información sobre esto, sobre las taquicardias, la sudoración, la presión que sube, la sensación de asfixia, las piernas que tiemblan, las ganas de ir al baño y el miedo intenso, a una escala de terror.

Bueno, eso es un ataque de pánico.

El pánico es una tortura, y puede en verdad interferir con tu vida, yo lo sé muy bien, lo padecí por tres años, pero es un autosabotage.

Uno desarrolla tanto miedo al pánico que terminamos con ataques recurrentes de pánico.

La crisis de pánico se desata con un pensamiento o una preocupación específica que tienes que identificar, por ejemplo el miedo a morir, o el miedo a un infarto, o el miedo a la oscuridad, el miedo a hablar en público.

Pueden ser muchos los motivos, pero identifícalo.

La crisis de ansiedad puede producirse en cualquier momento, en cualquier lugar, en una situación absurda, a veces hasta en tu propia cama.

Este mecanismo de alarma en el cerebro, que activa el miedo, fue diseñado en realidad para una función muy específica, ayudarnos a sobrevivir como especie.

Ha estado con nosotros desde el inicio para protegernos de los animales salvajes al asecho, para ayudarnos a combatir o huir. Sin embargo hoy en día tenemos otros tipos de tigres como las cuentas por pagar, los divorcios, el desempleo, los hijos, jefes insoportables, el estrés y la lista es interminable.

Son 4 las partes del cerebro que intervienen cuando experimentamos una amenaza: El tálamo, la amígdala, el hipocampo y la cortex frontal.

En primer lugar el tálamo nos introduce la información en el cerebro que llega atraves de los cinco sentidos: la vista, el olfato, el sabor, el sonido y el tacto, cualquiera de ellos puede activar la alarma. Pero ojo, también lo puede hacer nuestra imaginación, activamos el mecanismo con un miedo imaginario. Pero el Tálamo hace su trabajo igualmente y envia la señal de "peligro" a la siguiente parte del cerebro, la amígdala.

No confundamos la amígdala con la que tenemos en la garganta, esta otra amígdala la tenemos en el centro del cerebro y es una gran dramaturga.

La amígdala es del tamaño de un grano de maní, es muy primitiva y simplista, está en el cerebro emocional y es la que controla nuestra respuesta fisiológica en el cerebro a las amenazas, o sea nuestra reacción física a lo que vemos, pensamos o hasta imaginamos. Es que esta parte del cerebro, es tan primitiva que no entiende bromas.

Te puede resultar de inmensa ayuda que alguien se sienta a tu lado a conversar para distraerte o que te ayude a respirar más lento y a veces simplemente haciéndote entender que se trata de una simple crisis de ansiedad te ayudará a relajarte, como diciendo “tranquilo”, “estas bien”, “va a pasar”, “respira más lento”, ya que estas hiperventilando, respirando oxigeno demás.

Para mí ha sido de inmensa ayuda enfocarme en otra cosa durante la hiperventilación o crisis de pánico. Camino lentamente para aliviar la tensión de las piernas y así traigo mi respiración a la normalidad. Luego trato de estimular cualquiera de mis sentidos como oliendo un perfume agradable, mirando en la distancia un paisaje o degustando un sabor que me agrade (porque la boca se seca). Así desactivo mi amígdala y re-activo mis sentidos, a veces me toma algunos minutos pero siempre funciona.

¿Sabías que el sentido del olfato es el que llega y calma la amígdala con más rapidez?.

En mi propia experiencia con crisis de pánico descubrí que la amígdala cuando se alerta distorsiona las percepciones de nuestros sentidos, todo se vuelve aterrador. Pero también ocurre a la inversa, los sentidos cuando los estimulas desactivan a la amígdala.

Luego de una crisis de pánico lo peor que puedes hacer es sentarte a pensar en ello y a analizarlo porque aunque ya no te dará otras crisis, continuarás angustiándote innecesariamente.

La crisis de pánico es corta pero la angustia puede ser más larga, esa autoaflicción a la cual nos sometemos ante el temor de tener otra crisis, a eso se lo llama "Miedo al Miedo".

Si tienes una crisis, simplemente continúa con lo que estabas haciendo, sin juzgarlo ni evaluarlo, solo continúa con tu tarea y concéntrate como si lo estuvieras haciendo por primera vez, prestando atención a cada detalle. Recuerda el pánico es un proceso natural de tu cuerpo para “combatir o huir”.

Una vez más te digo, debes darte cuenta qué pensamiento o qué temor rondaba por tu mente antes de producirse la crisis, porque una crisis de pánico no se origina de la nada.

¡Terror! …¡Una crisis de Pánicooooooo!!!!

Las personas que padecemos de ansiedad y que hemos experimentado los ataques de pánico, conocemos el miedo intenso que se puede padecer y lo aterradora que resulta esta experiencia y por eso desarrollamos miedo al miedo, miedo a otra crisis de pánico, miedo a otro miedo intenso y esto hace que estemos monitoreando las sensaciones de nuestro cuerpo constantemente y las malinterpretemos, distorsionando nuestra interocepción.

La interocepción, es como un radar interno que se activa y monitorea innecesariamente nuestras funciones. actúa como un termómetro, algunos lo llaman el sexto sentido. La interocepción es una de las funciones de la ínsula en el cerebro, otra parte del cerebro emocional.

La interocepción vigila si tenemos sed, hambre, calor o frio, entre otras cosas, algo que en las personas ansiosas definitivamente se distorciona y se vuelve hipersensitiva, y por eso estamos en constante alerta.

En primer lugar hay que entender y valorar que las crisis de pánico o hiperventilación no son peligrosas. El miedo produce una respuesta fisiológica, es decir, nuestro cuerpo reacciona a lo que la amígdala le ordena pero el cuerpo está preparado para lidiar con ellas ya que es un mecanismo de protección natural. Con sólo saber esto ya te pone en ventaja para perderles miedo.

Segundo, una crisis de pánico es breve, no puede durar más de pocos minutos, a lo mucho 2 minutos. Es falso que uno pueda sufrirlos por horas, porque el cuerpo no funciona así.

El cuerpo no puede producir indefinidamente adrenalina y noradrenalina ya que esta función del cuerpo está diseñada para algo puntual, darte la energía para “combatir o huir”, además, luego de algunos minutos tu lóbulo frontal del cerebro (que es donde reflexionamos y nos auto-regulamos) percibirá de que el peligro no existe o se ha ido, que todo está bien y te ayudará a volver al equilibrio enviando una señal para activar tu sistema parasimpático que es la que nos relaja. O sea que en unos 2 minutos tu crisis de pánico habrá terminado.

Al experimentarlo sé que esos 2 minutos parecieran durar una eternidad por las palpitaciones, sudoración fría, temblores, respiración acelerada y esa horrible sensación de estar muriendo. Pareciera que el tiempo y el mundo se detuvieran por la intensidad terrorífica de la experiencia, pero son sólo 2 minutos o menos!

Crisis de Pánico, Hiperventilación, Combate o Huida…son lo mismo pero la sensación es horrible

Doraliz Aranda es una experta en Estrés Individual y escribe desde Derby Inglaterra. Este es un extracto de su libro “La Llave para salir de tu prisión mental de estrés, ansiedad o depression" (escrito desde la perspectiva de una paciente recuperada)

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