Los días que debo ser valiente

A veces me despierto, tomo mi café sin tener idea de que ese día me tocará quitar fuerzas de donde pienso que no tengo.


Aquí me refiero a esos días en el que una conversación o una llamada telefónica puede cambiar tu vida para siempre como cuando alguien te dice: "tu madre ha muerto", "tu hermana tuvo un terrible accidente", "el análisis dio positivo", "las radiografías muestran que tu hijo tiene cáncer", o tu jefe te mira con un rostro congelado y te dice: “tendremos que despedirte”, o ese día en el que tu marido o tu esposa te confiesa que ha dejado de quererte.


Para ese tipo de noticias no hay universidad, mentor o coach que te endurezcan las piernas o el corazón lo suficiente.


Yo he tenido esos días… ¿pero quién no los ha tenido?, en donde pude vislumbrar una enorme ola elevandose más y más hacia mi dirección, que sabía que me iba a inundar, ahogar y me sentí pequeña y me dije - no lo voy a sobrevivir - me pareció insufrible.


Es que algunas cosas son tan difíciles que no las podemos enfrentar, pero... cómo te resistes a una ola que sabes que te va a arrastrar de todos modos?


Vulnerabilidad y mortalidad son dos aspectos de nuestra vida a la que le prestamos poca atención, pensamos que las personas en nuestras vidas y que hasta nuestra propia existencia está garantizada por al menos 80 años, pero no, nada está garantizado de averías, fallos y hasta exclusión prematura del show.


Nuestro cuerpo experimenta cambios a lo largo de nuestra vida, algunos de esos cambios son sutiles como la caida del cabello o la piel que se va arrugando, pero a veces los cambios son dramáticos como un riñón que deja de funcionar bien o un corazón que tiene palpitaciones aceleradas a la noche sin razón aparente.


Sin embargo, los seres humanos estamos condicionados para adaptarnos no sólo a nuestro medio ambiente pero también a cambios en nuestro cuerpo. El que pierde un miembro de su cuerpo aprende a movilizarse de una manera diferente, se readapta. También el que es diagnosticado con una enfermedad compleja reaprende a adaptarse a esa condición, el que sufre de depresión vuelve a desarrollar nuevas conexiones neuronales.


El que no sabe tocar el piano aprende a hacerlo con sus dedos en coordinación con el cerebro, ya que los dedos de una mano se mueven en una coordinación diferente a las de la otra para generar la armonia y la belleza de una canción, pero esa coordinación hay que aprender.


Las habilidades que valen la pena toman tiempo y paciencia para desarrollarlas, día tras día, hora tras hora, pero requiere de un ritual de repetición, del mismo modo convivir con una condición médica requiere de tiempo para reacondicionarse, pero se logra.


Igualmente podemos reaprender a sobrellevar situaciones y a encontrar belleza en el mundo luego de perder a un ser querido o luego del quiebre de una relación que considerábamos muy preciosa, podemos recomenzar y ver lo bello en las cosas cotidianas como en una simple y deliciosa cena para nosotros mismos.




Cuando todo está mal el secreto está es eso, en encontrarnos a nosotros mismos, en aceptar el dolor tal cual es, en darnos una palmada en el hombro y decirnos “esto va a pasar”.


Mientras, crea momentos agradables en tu vida, crea espacio para la distención, come tu comida preferida, escucha las canciones que te gustan.


Cómo atravesar una ola gigantesca que se acerca a tu vida? pues exactamente haciendo eso, atravesándola, sin resistencia. A todos nos toca atravesarlas. Esas olas pueden ser enormes y desgarradoras, pero deben seguir su paso, siempre, siempre, siempre pasan y hay que esperar a que las aguas se calmen porque lo harán y recuerda, los seres humanos hemos sobrevivido como especie gracias a nuestra capacidad de adaptación, eso lo llevamos en nuestro gen.


Mientras cruzas la gran ola no pierdas contacto con tus amigos de confianza, cambia de color la decoración de tu escritorio de trabajo, camina bajo la lluvia, regálate momentos espirituales con nuestro creador, habla con personas mayores, deléitate con tu fruta preferida y escucha las canciones que te gustan, llora con todas tus fuerzas, las lágrimas son el mejor ansiolítico, no te encierres en ti porque la vida ocurre afuera.



A veces tenemos que ponernos el disfraz de león y llevarlo por un tiempo, la fuerza sale, la valentía aparece y nuestra vida cambia o una nueva etapa se inicia.


Por ahora soy muy feliz, le doy tantos besos a mi hija y a mi esposo, pero a veces, tanta felicidad me da miedo.

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